Garantía de calidad y revisión en la traducción
¿Cómo definir la calidad de la traducción?
Existen multitud de factores que se pueden tener en cuenta a la hora de definir el concepto de calidad en la traducción, la importancia de especificar para ello el objeto de evaluación (proceso o producto resultante de la traducción) y los aspectos que se pueden valorar en una traducción para determinar su calidad. Este cúmulo de factores, junto con la relatividad y subjetividad inherentes a la noción de calidad, desde una perspectiva diacrónica y sincrónica, hacen prácticamente imposible una definición del concepto de calidad en la traducción consensuada por todos los agentes implicados (traductores y revisores, TSP, clientes y usuarios finales, formadores de traductores e investigadores).
En cualquier caso, parece razonable afirmar que la puesta en marcha, la aplicación, el seguimiento y la verificación de una serie de procedimientos estandarizados, desde el principio hasta el final del proceso de traducción, redundará en una mayor calidad del producto final resultante de este proceso (la traducción). El mercado de la traducción no es una excepción en cuanto a las tendencias y estrategias empresariales dirigidas a desarrollar e implantar sistemas de garantía de calidad como elemento clave de gestión. Veamos qué se entiende por este concepto en la prestación de servicios de traducción.
La garantía de calidad (QA) de la traducción es el conjunto de procedimientos aplicados por todos los miembros de la entidad traductora antes, durante y después del proceso de producción de la traducción para garantizar que se han cumplido los objetivos de calidad pertinentes para el cliente. La garantía de calidad de la traducción incluye, por tanto, procedimientos para garantizar
- La calidad del servicio (mediante el cumplimiento de las directrices de trabajo, la gestión adecuada de las quejas de los clientes y el archivo y la conservación de las copias del trabajo).
- La calidad del producto físico (mediante el cumplimiento de los requisitos de presentación, maquetación, formato y plazos de entrega).
- La calidad de la traducción (a través de la satisfacción del cliente).
Como se desprende de la definición anterior, se pueden utilizar varios procedimientos para lograr la garantía de calidad de la traducción, entendiendo por procedimiento la forma especificada de realizar una actividad, tal y como se define en la norma ISO 8402: 1994.
Cabe señalar que esta clasificación no incluye la postedición de las traducciones, ya que se trata de un procedimiento con características particulares en cuanto al objeto de evaluación, siendo éste el producto resultante de la traducción automática. Por otro lado, cabe destacar que mientras que el objetivo principal de la garantía de calidad de la traducción es prevenir problemas en relación con los objetivos de calidad del cliente, el de los PV mencionados anteriormente es contribuir al aseguramiento de la calidad de la traducción detectando problemas de calidad durante el proceso de traducción o en el producto resultante, el texto meta (TL), pero con métodos, objetivos y destinatarios diferentes. En consecuencia, establecer un sistema de garantía de calidad de la traducción requiere, por un lado, determinar cuál ha de ser el objeto de la evaluación (la prestación del servicio, el proceso de traducción o el TL como producto físico del proceso de traducción) y, por otro, establecer los criterios de evaluación y los procedimientos que determinan cómo aplicar los criterios en cuestión.
En cuanto al objeto de la evaluación, hay que tener en cuenta que las normas ISO 17100:2015 y EN 15038:2006 se caracterizan por estar orientadas, fundamentalmente, a la prestación de servicios de traducción por parte de los PST (véase Parra-Galiano, 2010). Por ello, asegurar el cumplimiento de toda una serie de requisitos y la aplicación de los procedimientos de trabajo y gestión estipulados por estas normas, a lo largo de todo el proceso de traducción, no implica una garantía absoluta (100%) de la calidad del TL como producto final, teniendo en cuenta la variedad y cantidad de factores que entran en juego para su valoración.
En los siguientes apartados nos limitaremos a definir los conceptos clave relacionados con una de las VP mencionadas, la revisión, para mostrar cómo contribuye a la GC de la traducción. Para ello, comenzaremos por ilustrar la incertidumbre que genera el uso del término revisión y los tipos de revisión que se realizan, considerando diversos criterios.
El concepto de revisión aplicado a la traducción
El problema de la imprecisión terminológica al hablar de la revisión de las traducciones, tanto en español como en otras lenguas, ha sido abordado por diversos autores. En inglés, por ejemplo, esta falta de precisión se refleja a veces en el uso de algunos de los siguientes términos como si fueran sinónimos: bilingual editing, checking, editing, proofreading, revising, revision, review y self-revision; lo mismo ocurre en francés con los términos autorévision, correction, relecture, révision, révision bilingue, révision linguistique, révision unilingue y vérification.
Una de las mayores confusiones que se observan en español, por ejemplo, deriva de utilizar el término revisión como sinónimo de corrección, para referirse a las intervenciones destinadas a mejorar la calidad de un texto original, o de utilizarlo indistintamente para referirse a la revisión realizada por un tercero (el revisor) y a la realizada por el traductor del TL (autorrevisión), cuando no se utiliza en su sentido más amplio.
Veamos qué se entiende por revisión en los documentos normativos mencionados en la introducción de este artículo. La norma ISO 17100:2015 define el término revisión, en la sección 2. (Conceptos relacionados con el flujo de trabajo y la tecnología de la traducción), como: el examen bilingüe del contenido de la lengua de destino con respecto al contenido de la lengua de origen para su adecuación al propósito acordado.
En la sección 2 (Términos y definiciones) de la norma UNE-EN 15038, el concepto de revisión se define de la siguiente manera Examen de una traducción en cuanto a su adecuación a la finalidad prevista, comparación de los textos de origen y de destino y recomendación de las correcciones oportunas.
La definición de este mismo concepto y su finalidad (objeto) según el Manual de Revisión de la DGT es la siguiente
Comparación de una traducción con su original para señalar o corregir posibles deficiencias, tanto en su contenido como en su presentación formal.
En el marco de la DGT, el objetivo de la revisión es triple
- Mejorar la calidad de la traducción.
- Servir de instrumento de control de calidad.
- Actuar como medio de formación profesional tanto para el traductor como para el revisor.
Las tres definiciones anteriores, a pesar de sus diferencias, reflejan en su conjunto las características fundamentales de la revisión: 1) el objeto de intervención (el TL); 2) la necesidad de comparar el texto de partida (original) y el texto de llegada (traducción); y 3) su función principal: detectar errores y deficiencias en el TL, teniendo en cuenta su finalidad, para su posterior corrección con el fin de garantizar la calidad de la traducción.
Para completar y matizar las definiciones anteriores, presentaremos a continuación nuestro concepto de revisión en su sentido más amplio:
Lectura atenta de un texto meta (TL), considerado como un producto semiacabado o borrador de traducción, realizada por la misma persona que ha traducido el texto (traductor) o por un tercero (revisor), generalmente comparándolo con el texto fuente (TO) y utilizando una serie de criterios establecidos a priori, con el fin de comprobar si se han cumplido las especificaciones del encargo de traducción y realizar las correcciones y mejoras oportunas en el TL, antes de entregarlo al cliente.
Una vez explicadas las distintas definiciones del concepto de revisión aplicado a la traducción, conviene hacer otra observación terminológica, ya que está relacionada con los criterios que utilizaremos en el apartado siguiente para clasificar los tipos de revisión.
Podemos distinguir dos tipos de revisión, tomando como criterio si el objeto de esta intervención es un texto fuente (TO) o un texto traducido (TL). Los términos que utiliza en francés para estas intervenciones son révision unilingue y révision bilingue, respectivamente. Sin embargo, creemos que la adopción de este criterio (el objeto de la intervención) no es adecuada para nuestra clasificación porque está directamente ligada al uso de la terminología francesa. Para evitar imprecisiones y confusiones, abogamos por el uso del término corrección en inglés para referirse a lo que podríamos llamar révision unilingue (siendo las modificaciones y mejoras realizadas a un texto original por su autor o por un tercero) y el término revisión para referirse al concepto de révision bilingue, que implica la comparación del TL y el TO.
Tipos de revisión: Clasificación y criterios
La práctica de la revisión puede ser muy variada teniendo en cuenta la diversidad de factores que entran en juego: quién realiza la revisión (traductor o un tercero), en qué ámbito se lleva a cabo (profesional o académico), si tiene o no una finalidad adicional (formación del traductor), el grado en que se practica y los parámetros utilizados, entre otros. Por lo tanto, establecer una clasificación de los tipos de corrección requiere determinar primero los criterios que se utilizarán para ello. En este apartado, clasificaremos los tipos de revisión en función de dos criterios 1) el sujeto o las personas que realizan la revisión y 2) la existencia de una finalidad secundaria según el ámbito en el que se practica.
Según el agente revisor
Teniendo en cuenta el sujeto y el número de personas que pueden intervenir en la revisión de la traducción, se pueden distinguir tres tipos básicos de revisión: la autorrevisión (AR), la revisión recíproca (RR) en sus dos variantes, la revisión por concordancia (RCC) y la lectura cruzada (LC), y la revisión colectiva (RCL).
Comenzaremos abordando la autorrevisión (RA) como una actividad inherente al proceso de traducción y, en consecuencia, obligatoria para todo traductor. La autorrevisión tiene una importancia crucial, sobre todo para los autónomos que no siempre tienen la posibilidad de que sus traducciones sean revisadas por un tercero antes de la entrega al cliente. Para que una traducción se considere terminada, debe haber sido sometida al menos a una autorrevisión (AR), es decir, a la revisión del TL por la misma persona que tradujo el texto (el traductor). Esta afirmación se corrobora en el Manual de Revisión de la DGT cuando describe el primer paso (Preparación y entrega del texto) de un acto de revisión ideal: El traductor entrega un texto ideal, que es el que el traductor ha preparado y entregado al cliente.
El traductor entrega una traducción acabada (es decir: sometida a autorrevisión, corrección ortográfica, etc.), con indicación de las comprobaciones, dudas y soluciones, y, en su caso, los documentos de referencia pertinentes».
Un traductor profesional debe ser consciente de la importancia de la AR, tal y como refleja la norma ISO 17100:2015 al describir esta actividad obligatoria en el proceso de traducción, a la que denomina verificación»: examen del contenido de la lengua de llegada realizado por el traductor, y especificando en qué consiste: Esta tarea incluirá, como mínimo, la autorrevisión general del contenido de destino por parte del traductor para detectar posibles problemas semánticos, gramaticales y ortográficos, y para detectar omisiones y otros errores, así como para garantizar el cumplimiento de las especificaciones pertinentes del proyecto de traducción».
En cuanto al uso de la terminología, tenga en cuenta que la norma UNE-EN 15038:2006 utiliza el término «Proofing» como sinónimo de autorrevisión (AR):
Una vez terminada la traducción inicial, el traductor debe revisar su propio trabajo. Este proceso incluye la comprobación de que el significado se ha traducido correctamente, que no hay omisiones ni errores y que se han cumplido las especificaciones de servicio definidas. El traductor debe realizar las correcciones necesarias.
Dado que la revisión de la traducción por parte de un tercero representa un valor añadido para el TL, el uso generalizado de Internet entre los traductores autónomos que trabajan sin intermediarios ha contribuido a promover la revisión por pares (RR). La revisión (RR), también conocida como inter-revisión y revisión cruzada, es la práctica de dos traductores que se revisan mutuamente, a veces comparando el TL con el TO o simplemente leyendo todo el TL como si fuera un TO. Dado que la revisión de la traducción por parte de un tercero implica un coste adicional para el cliente y para el traductor, ya que se trata de un servicio complementario, los autónomos pueden evitar o reducir el pago de estos gastos adicionales recurriendo a colegas profesionales.
La comprobación de la concordancia (RCC) y la comprobación cruzada (LC) son dos variantes de la revisión. La comprobación de concordancia (RCC) consiste en leer la traducción en voz alta para que un colega compruebe la correspondencia con el texto original. La RCC puede practicarse entre dos traductores cuya lengua materna es la del TL o con lenguas maternas diferentes (las de la combinación lingüística en cuestión).
En las grandes empresas e instituciones, la calidad de la traducción se ha convertido en un factor negociable, si no secundario, ya que la productividad es lo único que cuenta. En el Servicio de Traducción de la Comisión Europea (el mayor servicio de traducción del mundo), la corrección parecía ser una especie en peligro de extinción, ya que hacía tiempo que no contrataba correctores. Sin embargo, esto no parecía un error si se tiene en cuenta que la distinción entre traductores y correctores era irreal y poco saludable, ya que la corrección se ha considerado más una actividad que una función.
La reducción progresiva y generalizada de la revisión en el SoT, por razones económicas, condujo a la difusión de la práctica de la lectura cruzada (una variante de la RR) y a la promoción simultánea de la importancia de la autorrevisión. Hoy en día, en un contexto institucional como el de la Dirección General de Traducción (DGT), la lectura cruzada (LC) se realiza entre dos traductores (que suelen tener el mismo rango o categoría) leyendo el TL completo y consultando el TO, si es necesario, y consultando el TO, si algo llama la atención del revisor, para detectar posibles errores.
Por último, la revisión colectiva (RC) la realizan varias personas, normalmente un grupo multidisciplinar compuesto por terminólogos, especialistas en un determinado campo o materia, el cliente o su representante, los traductores del texto y expertos en informática, entre otros. La RC se utiliza a menudo en las organizaciones internacionales porque es uno de los tipos de revisión más eficaces para comparar y conformar textos en diferentes idiomas.